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Juarez, Una ‘Isla’ de Calor Urbano


Archivo de Periodismo Ambiental
Erick Falcon

Al llegar los meses veraniegos, y con ellos los días consecutivos con temperaturas arriba de los 40 grados centígrados, Juárez se vuelve técnicamente una ‘isla de calor’.
Lo anterior es el nombre que catedráticos dieron a un fenómeno climático que se origina en esta localidad debido a las condiciones geofísicas y contaminación ambiental de la ciudad, lo que hace que el calor se manifieste desigualmente y se originen ‘microclimas’ en distintos puntos de la mancha urbana.
De acuerdo con estudios recientes, las temperaturas en la zona que comprende desde el Centro Histórico hasta San Lorenzo son hasta 5.8 grados centígrados más cálidas durante el día que en el resto de la ciudad, debido a que el área se encuentra en una especie de cuneta.
A ello se suma que la Sierra de Juárez y la montaña Franklin obstaculizan el paso de corrientes de aire que dispersen el calor acumulado en suelos y edificios, aseguraron investigadores de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ). A esta situación climática la Agencia de Protección Ambiental de EU (EPA) le dio el nombre de ‘Isla de Calor Urbano’ (ICU).
Ello se refiere a un fenómeno que resulta de la diferencia en temperatura entre una zona urbana y una rural atribuida a la pavimentación de calles, construcción de zonas residenciales y comerciales y a la emisión de gases generados por complejos industriales y vehículos, de acuerdo con información contenida en la tesis “Determinación de la Isla de Calor Urbano en Ciudad Juárez” de Alfredo Contreras, ingeniero inscrito en el programa de maestría en Ingeniería Ambiental y Ecosistemas de la UACJ.
La ICU surgió a consecuencia del acelerado desarrollo poblacional e industrial de Ciudad Juárez en las últimas cuatro décadas, de acuerdo con expertos en materia ambiental de la UACJ, quienes consideran que son varios los factores que produjeron cambios en el comportamiento de los fenómenos meteorológicos que se dan en esta ciudad.
“El crecimiento de Juárez en los últimos 25 años ha provocado, aunado a considerar el incremento de la pavimentación y edificios altos, así como de la población y del flujo vehicular, que se muestren diferentes climas en toda la zona urbana, suburbana y rural de la ciudad”, explicó Sergio Chaparro, titular del Servicio de Meteorología de la UACJ.
La información de diversos servicios meteorológicos de la región indica que la temperatura promedio anual de Juárez es de más de 25 grados centígrados en los meses calurosos y de menos de cinco entre los meses de noviembre y febrero.
Sin embargo, los promedios citadinos reflejan la combinación de varios ‘microclimas’ que se presentan en los complejos industriales y estacionamientos, así como en el centro de la ciudad y los campos de cultivo, según consta en documentos del Departamento de Maestría en Ingeniería Ambiental y Ecosistemas de la UACJ.

‘Calentamiento promedio de Juárez es el doble del promedio global’

A nivel global, la comunidad internacional científica considera que la temperatura promedio se ha incrementado 1.5 grados centígrados. En Juárez, el aumento ha sido cerca del doble, casi tres grados centígrados de acuerdo con registros climáticos históricos de la UACJ.
“Un aumento de décimas de grado centígrado repercute enormemente con efectos sobre los polos norte y sur, generando más deshielos y por ende, el crecimiento de los niveles oceánicos y el rebasamiento de las costas”, explicó Rosario Díaz, directora del Instituto Municipal de Investigación y Planeación (IMIP).
Actualmente existe un debate entre la comunidad científica internacional sobre si ese incremento de décimas juega un papel crucial en el desarrollo climático que propicia el aumento en el número y la intensidad de huracanes como ‘Katrina’.
Pese a que este tipo de fenómenos no se pueden dar en Juárez por su lejanía de la costa, el calentamiento gradual en Juárez sigue siendo un problema significativo, cuyas consecuencias no han sido plenamente estudiadas. Chaparro aseguró que el aumento de la temperatura de Juárez se hubiera empatado con la de todo el mundo si no se hubiera presentado la cantidad de automóviles, superficies pavimentadas, edificios y complejos industriales.
“Podemos decir que el desarrollo industrial y poblacional fueron los factores que propiciaron esta situación. Esto no es particular de Juárez, sino que se dio en otras ciudades, donde el crecimiento ha hecho que la temperatura se eleve más en esa región. Aún así, no en todos lados se tuvo un desarrollo tan acelerado como el nuestro”, afirmó.
Para comprobar la afirmación basta ver la tasa de crecimiento poblacional, que el INEGI calculó en el año 2000 en un 4.36 por ciento, más del doble que el promedio nacional, que es del 1.9 por ciento, según consta en registros de la instancia.
En el rubro de las emisiones industriales, la información más reciente del Inventario de Emisiones Tóxicas (TRI, en inglés) de la EPA enumera un total de un millón 273 mil 306 libras, o lo equivalente a 577.56 toneladas métricas de contaminantes desechados al medio ambiente en el Condado de El Paso para el 2005.
De acuerdo con el Inventario de Emisiones 2002 de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, ese año se emitieron al menos 190 mil toneladas de contaminantes al aire de esta localidad, consta en datos periodísticos del mes pasado.
En el caso de las vialidades, la extensión de éstas y el número de vehículos que circulan por ellas ayudan a dimensionar la situación. Las estimaciones actuales del INEGI reflejan que Juárez tiene cerca de un millón y medio de habitantes, los cuales poseen más de 370 mil unidades registrados que circulan por las vialidades de esta localidad, así como alrededor de 100 mil vehículos ‘chuecos’, según estimaciones de dependencias municipales y estatales, auque el verdadero número de autos que circulan irregularmente se desconoce.
Datos del año pasado del IMIP muestran que sólo mil 918 del total de tres mil 620 kilómetros de vialidades están pavimentadas, lo que representa el 47 por ciento de las calles y el 25 por ciento de la superficie total de Ciudad Juárez, según estimaciones de la dependencia.
Esto indica que tomando como base las estimaciones oficiales, cada vehículo tiene en promedio de 5.4 metros para circular libremente a distancia de otro auto, situación que se dificulta durante las horas pico y en lugares donde el tránsito es lento, como en los puentes internacionales.
Es precisamente esta combinación de las emisiones vehiculares con el calor atrapado en las carreteras la que se entremezcla con eventos como la inversión térmica para desempeñar un rol importante en la sensación de calor en esta área, afirmó Chaparro.
“El color negro del pavimento es gran absorbente de calor y lo pierde muy lentamente donde no hay flujo de viento, a diferencia de los pigmentos terrosos del suelo virgen de Anapra, Tierra Nueva y las zonas rurales del Valle”, aseveró el académico.

Zona centro, una ‘isla’ de calor

A ello se atribuye que las temperaturas en la zona Centro a menudo son más altas que las registradas en el suroriente de la ciudad o en el Valle de Juárez, indicó Chaparro. En estas áreas, por su lejanía de las montañas y la dirección del viento, éste circula más y a mayor velocidad, casi un 50 a 70 por ciento más intenso a lo que se registra a la zona Centro de Juárez.
Lo anterior provoca que el suelo, edificios y pavimento pierdan más calor por efecto del contacto con el aire, a diferencia de la mancha urbana principal.
“En la mancha urbana casi el 100 por ciento de las calles están pavimentadas y existen edificios de más de tres pisos de altura”, los cuales junto con la cadena montañosa cercana crean una cortina de viento que evita el flujo de viento en las calles, y por consiguiente, la pérdida significativa de calor en los edificios y el piso, puntualizó el titular del Servicio de Meteorología de la UACJ.
“Si hay flujo de viento, se enfría rápidamente, pero por la cuneta que forma la ciudad, ahí el cubrimiento es más débil. En el valle se siente más fresco porque hay muchas arboledas, muchos cultivos, hay mucha humedad, lo que se llama un ‘microclima’, que se forma por las condiciones geográficas, topográficas e hidrológicas”, dijo Chaparro.
La presencia de las ICU, describe el documento consultado, “traen como consecuencia aumentos de temperatura y por consiguiente incrementos en los consumos de energía eléctrica de los sistemas de refrigeración y aire acondicionado.. [cuyo uso] produce gases contaminantes, incluyendo dióxido de carbono y óxidos de nitrógeno, que son precursores del ozono”.
Asimismo, se detalla que la demanda creciente de pavimentación “contribuirá un incremento de las ICU”, y contempla recomendar a las autoridades “emplear pavimentos que produzcan altos albedos como el concreto o pavimento tradicional pero con agregados blancos”.

‘El calor generado alejó a lluvias en la década pasada’

El otro efecto que tuvo el desarrollo industrial y poblacional fue que el exceso de flujo vehicular y consumo de energéticos, así como el incremento de emisiones a la atmósfera por empresas, provocó que se registrará con más frecuencia el fenómeno de la inversión térmica en la región, lo cual “tendió a alejar la lluvia de la ciudad durante los últimos 10 años”, aseguró Chaparro.
Una inversión térmica sucede cuando una masa de aire frío se queda atrapada debajo de otra de aire caliente, lo cual incrementa los niveles de contaminación del aire, ya que si el viento no circula, la polución cerca de la superficie terrestre no puede escapar a capas atmosféricas más altas.
El evento climático atrapa una gran cantidad de contaminantes de aires, como monóxido de carbono, partículas suspendidas y ozono, que tienden a hacer más densa la capa de aire que trata de escapar a la atmósfera. Esa densidad evita que se le eleve y rompa la inversión térmica. Se requiere tener 15 a 17 grados centígrados con tal de que el aire tenga la densidad mínima para que se le eleve, explicó.
“Si tuviéramos condiciones adecuadas para que lloviera en la ciudad, la inversión térmica evitaba que la humedad llegara a nuestra ciudad, ya que las corrientes de aire y nubosidades chocaban con la masa de aire caliente y se retiraban. Eso evitó o ahuyentó en gran parte la humedad, lo que registró una disminución en las lluvias registradas y propició que tuviéramos una sequía durante tanto tiempo”, aseguró.

‘Lluvias, más frecuentes alrededor de la Sierra’

En los últimos 10 años, la zona con más precipitación ha sido el suroeste de la ciudad, donde termina la Sierra de Juárez hacia el sur, hacia la zona de Ampliación Aeropuerto, ya que los vientos húmedos del suroeste han sido más preponderantes, cuando normalmente las corrientes llegaban del noroeste, de acuerdo con registros de la UACJ.
“Las masas húmedas que llegan a nuestra ciudad normalmente llegan del Mar de Cortés y del Pacífico Mexicano Central o Norte y precisamente eso falta. Eso ha favorecido que se vea una mayor cantidad de lluvia ahí que en el Centro Histórico”, expresó Chaparro.
Y agregó: “Para que llueva en el Centro, es realmente necesario que tengamos vientos del noroeste sumados a humedad del suroeste, es decir, que converjan los vientos húmedos con los vientos frescos. Eso causa que se distribuya más la lluvia por toda la mancha urbana”.
En cambio, explicó, cuando el viento viene del sudeste, del Golfo de México, producto de depresiones tropicales, huracanes o fenómenos naturales de esa zona oceánica, el viento húmedo arrastrado se topa con los desiertos del norte de Nuevo León, Coahuila y Chihuahua
“Ahí vienen vientos calientes con vientos con humedad, entonces cuando llega al valle de Juárez, a nivel de Zaragoza, se vuelven lluvias en forma de tormenta, porque el calor que absorbe en el trayecto recorrido vuelve una masa húmeda caliente que choca con los vientos fríos y origina tormentas eléctricas y lluvias que duran entre 10 y 15 minutos pero con una descarga increíble”.
Indicó que la zona aledaña al estadio 20 de Noviembre y la cuneta donde se encuentra el Parque Central son los lugares más propensos a que se formen las nubes características de las ‘trombas’ que periódicamente caen en Juárez.
En tanto, por el lado de El Paso, hay evidencia de que en el lado cercano a las montañas Franklin se registra más lluvia que en el resto del área anualmente, debido a los frentes que vienen del este en los meses de frío, y que empujan los vientos del este sobre las montañas y permiten que haya precipitación ahí, en tanto que en otras zonas quizá no se registre tanta lluvia, dijo David Hefner, climatólogo del Servicio Nacional Meteorológico de EU en El Paso.
Indicó que con la entrada del otoño más tormentas se aproximan desde las costas del Pacifico Norte con dirección al este, y algunas de ellas pasan por esta región, “dejándonos algo de humedad y vientos, pero han sido pocos los frentes que han pasado por esta zona, lo cual nos deja con sistema de alta presión, lo que se traduce en cielos despejados y temperaturas cálidas”.

[Publicado originalmente en El Diario de Juarez en 2006]

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